Esa noche llegué con un tema que me había rondado la cabeza por casi dos días, no hablaría con nadie más sobre esto si no es con mi amigo/camarada Rodrigo.
Comencé entonces poniendo el tema haciendo referencia a esas nuevas latas “grandes” de cerveza que salen ahora; medio litro y más!
-Te has dado cuenta de las dimensiones y proporciones que a menudo nos van entregando, mira, como por ejemplo estas cervezas, antes no eran tan grandes, ahora supe hace poco que piensan manipular genéticamente los plátanos para formar algo asi como “super platanos” quizás mas de alguno estará feliz con esa noticia pero hablando en serio, lo que trato de decirte es involucrar este tema, con un asunto no menos relevante… me refiero al mejor amigo del hombre; el perro...
Qué pasaría si, el hombre, ya sabes, midiera unos...no sé… unos cinco, seis o más metros?
En todo ese momento me escuchó sin emitir ningún tipo de sonido más que el que sorbetear un poco su chela, y de de vez en cuando acompañarlo con un “mmh!” (de aprobación) hubo una pausa en la que miró la nada por unos dos segundos y luego me miró fijamente...
sonreí y luego soltó una pequeña risita sin despegar los labios...labios morados.
-Eeeeh quizás, seríamos menos personas, menos población, no se, tendríamos mascotas más grandes, quizás los dinosaurios no se hubiesen extinguido, eso es a lo ibas? dijo.
Rodrigo siempre me cayó bien, era uno de esos tipos de bajo perfil pero inteligente,
buen humor, buenos gustos y siempre te seguía, no recuerdo alguna vez que me haya
criticado algo, y si alguna vez lo hizo lo dijo de alguna forma en que no se
oyera como un reproche... es un gran amigo, compartimos gustos musicales y bueno,
con las minas no le iba tan bien, a veces pienso que no es por su aspecto físico, debe ser algo más grande e importante, algo que no se explicar muy bien pero, se demuestra claramente cuando por ejemplo; una persona amante de algún arte queda enamorado de aquél, así sin más, y no piensa en nada más que eso, creo que también le sucede muy frecuentemente a los amantes filósofos, que dejan su vida sexual y social de lado.
-Sí, dije. Esta bien tu trama, no lo había llevado a algo tan complejo pero a lo que iba es que con ese tamaño los perros dejarían de ser el mejor amigo del hombre, y es más!, en cambio si nosotros, el hombre, ya sabes a qué me refiero, midiera tan solo...no sé... unos 30 centímetros, una real mierda, que crees que pasaría...m?
-Los gatos, perros, conejos, ratas, tigres y leones serían una amenaza clara para
todos nosotros, seríamos presas fáciles hasta para los seres menos dignos de todos, las gallinas.
Nos echamos a reír.
Acabamos nuestras latas de cerveza que compramos con unas chauchas que nos quedaban, y a mi ya no me quedaba nada de plata pero el tenia unos billetes, según el, era para pagar una deuda que tenía. Bueno en fin, salimos y no encontramos ningún clandestino abierto para poder comprar, ni siquiera andaban esos desagradables y apestosos vendedores ambulantes que se aprovechan de la sed ajena.
Nos sentamos un rato en una plaza, había mucha gente como de costumbre, comencé a
hablar sobre algo que ya no recuerdo, de seguro era algo trivial. Me levanté, me abroche la camisa y me peine hacia atrás, de pronto salta un tipo y saludo a mi compa:
-Buenas po' Roro! jaja
(sin levantarse, lo saluda con un gesto raro)
-Buenas po'
-Qué estay haciendo acá loco, cómo estay...
Yo me quedé ahí inmóvil, como si no hubiese pasado ni llegado nadie, para despabilar me puse a tararear una canción y mover el pie.
-Bien aquí, puro weando... ah! un amigo…(hace un gesto hacia mí)
-Buenas (dijo su nombre) y movió la cabeza hacia arriba...
Fue un efecto espejo pero no dije nada.
-Oye bueno, ya, me voy, estoy un poco atrasado
-Dale, cuidate nos vemos...
-Oye y... cómo te ha ido con ...las lucas?
(ahora sé porqué el Roro estaba tan incómodo)
-Eeeeh si, las tengo pero no todo...
-Cuanto tienes?
-La mitad
-Las tienes acá?
-si, toma
-Vale hermano ah! toma, para que no te falte
-vale gracias (con una sonrisa)
Se fué por donde vino.
-Que wea, dije.
-Naah, un culiao que vende yerba barata, de pésima calidad, la misma que fumamos el jueves, viernes, miércoles?
-Ammm y que onda, te pasó un poco?
-Si, parece, pero lo más importante es que no le pasé toda la plata, menos mal.
-Buena.
-Vamos a buscar un lado pa’ ir a tomar mejor que tengo sed!.
-Pa’ luego es tarde.
Estuvimos caminando como media hora cerca del centro con el pesimismo a flor de garganta, no encontraríamos nada, a menos que fuéramos al sector bohemio, una pésima idea pero fuimos igual. No recuerdo cuantas veces nos prometimos no ir nunca más allí después de que un primo mio lo asaltaran dejándolo un mes en el hospital.
y entramos al peor lugar con las peores mujeres
que hemos visto, pedimos lo que estaba en oferta y nos sentamos en silencio.
Era un lugar tan, sucio y oscuro que me mortificaba el hecho de haberme bañado esta mañana, mi pelo nunca se había visto tan limpio y creo recordar en un momento ponerme un gorro que a veces llevo conmigo. Zapatillas blancas adidas con azul de mi compa, era una blasfemia y un viejo tulamierda no dejaba de mirarlas.
-Oye... y hace cuánto que no le dai comia' al caballo?
-Jajaja erih hiriente wn...
-Pero vamos por unas minas po'... igual me da lata, como que ese no es mi estilo ahora,
prefiero que las cosas vengan a mi, un complejo de gravedad.
-No sé como chucha lo haces
-Yo tampoco...
-Espérame, voy a mear
-Dale
El baño quedaba afuera... o adentro como quisieras, pero por supuesto que salió a la calle (ya lo conozco) además, prefirió ir al jardín delantero bien cuidado de alguna vieja pensionada ya, todo bien limpiecito y esas plantas... como si fueran exiliadas y despojadas de sus tierras y ahora ocupar un miserable cúmulo en improvisados maceteros sobre el cemento mal nivelado y por supuesto, muy bien barridito.
Cuando volvió, venía con un signo de pregunta en la cara, las cejas un poco,
como decirlo, bueno ya sabes esa cara, es como cuando no escuchas bien o te llega el sol de frente y tratas de ver mejor, ya sabes. Se sentó frente a mi y me pasó algo por debajo de la mesa, lo abrí sin mirar por debajo de aquella mesita y sentí que eran como unos dulces o más bien como unas pastillas. Apresuradamente me dice:
-Sabes lo que son?
-No, osea... no, no sé
-Creo que es imaginary fever (lo dijo en un perfecto inglés) por la forma y el color
-Yaa y eso que significa?
-Es como una droga al azar, te toca diferentes estados, algunos dicen que revelan tu
más profundo sentimiento escondido...
-Sentimientos escondidos?... deseos del inconsciente?
-No lo sé muy bien, pero por supuesto que hablo sobre o bajo el ámbito sexual
-Que loco, dije. (con despreocupación) osea que se equivocó de encargo?
-Demas po'... esto es carísimo, nunca lo e probado
Seguimos tomando y pedimos otra… otro jarrón con pipeño o algo asi.
-Y...
-Y qué, dijo
-Odio las preguntas innecesarias-
-No... vas a darme...un poco? (casi atropelladamente)
-Eeeeh sí pero jaja, estas seguro? igual hemos tomado caleta
-Aaaah mariconerias ven dame una!
Tomé el sobre y saqué una, sin dudar el sacó otra y se la tragó sin silbar. Ya era
tarde y mi compañero no se veía muy bien... decidí encaminarlo a su casa, un buen
amigo me acompaña a hacer cosas que muchas veces no quiere hacer o por muy absurdas que parezcan me acompaña igual, yo no estaba tan mal como él, osea, mantenía mi orgullo de sostenerme sobre mis patas, se quejó un poco pero de igual manera nos fuimos.
Caminamos como mmm, mucho, solo eso recuerdo, y le dije:
-Ya viejo, hasta acá nomás te dejo... ahí hablamos que yo doblo por acá
...(asintió débilmente)...
Me puse las manos en los bolsillos y camine recto...sin mirar hacia los lados, de cuando
en cuando miraba hacia atrás, las noches son peligrosas en todos lados. Pasé por fuera
de unos clandestinos y cafés, no reparé ningún segundo en verme ahí dentro, no, no señor, no en estas condiciones.
Sério, consciente de mi estado, inconsciente de mi consciente, escuché detrás de mí alguien que me llamaba, no hice caso a eso, sabía que era por efecto de la droga y no quería mirar hacia atrás, al más mínimo cambio de dirección tenía la real seguridad que me borraria la cara en el suelo. Seguí con paso firme y oídos sordos. Más adelante, seguí escuchando una voz cada vez más fuerte que me llamaba y llamaba de manera irritante, voltee justo en el segundo que ya se ubica a mi lado y me toca el hombro, salté del susto.
-Oye, calma, se te cayó esto...
Era mi bufanda, siempre las pierdo.
-Oh, gracias. (soy un actor profesional, soné como un cura a las 8 de la mañana o quizás
soy un buen mentiroso)
Siguió caminando por donde yo iba y dejé que se adelantara un poco, dobló en una esquina y desapareció.
Llegué a casa, me desvestí y repose sobre el sillón, bajo luces rojas, tubos fluorescentes,
ambiente húmedo, podía oler en el aire alcohol, humo de cigarro y si, olor a mujer, a
pinturas, a sexo. Trate de levantarme a vomitar pero una coneja me pone su pata sobre mi pecho echándome a mi posición original, una coneja de mi tamaño imagina! sus ojos me miraban sin pestañear, me sentía en un estado hipnótico frente a esos vidrios negros, más abajo puedo sentir sus patitas tibias y suaves.
Detrás de ella logro ver sin darle mayor importancia otros animales de sexo femenino, unas cuatro o cinco más, puedo reconocer una perrita, una leona, y una hipopotama la cual me dió un poco de gracia.
Le bese sus patas, su nariz húmeda y su boca o más bien su hocico. La tome de su cintura y me la deje caer sobre mi vientre, fue como tomar un peluche, su tamaño no justificaba el peso.
Ya nada me importaba, le tomé una nalga, creo, y con la otra acariciaba sus bigotes, sus
orejas, sus pechos… fui cuidadoso en no acercarme demasiado a sus ojos, de pronto se levanta y con sus patas sin pulgares se desgarra el pecho hasta la altura de su pubis, sangre, fluidos, piel, músculos y nervios los veía ahí vivos y no me importaba. Pasé mis manos sobre mi cara y pecho ensangrentados, me movía al más puro estilo de un gusano que sufre por una lluvia misteriosa de sal. Luego me tomó de la pija y vi que ya no era una coneja, era mujer, una muy linda, lo supe por sus pulgares, pero, pero su cabeza no sufrió el menor cambió, genial.
Desnudos, envueltos en sangre, tripas y cosas que no logro describir... hicimos el amor, no sé cuantas veces ahí mismo, me gustaba mantenerla de rodillas así podía jugar con su peluda colita que sin razón tampoco sufrió el menor cambio, y si por las dudas… quieres saber si estaba consciente de que si era ella un ser humano o no? no lo sé, la besé sabiendo que era un animal, ya sabes, no me importaba.
Las proporciones son importantes después de todo, me hacen pensar en cómo, animales (incluyéndome) logramos tener crisis y superarlas en gran manera, una
gran manera a mi gusto.