En fin, esto no lo digo para rellenar ni menos aun para hacerles saber de mi humilde facultad de percibir ciertas cosas, lo importante ahora, era saber si me estaba poniendo atención. Algunos persiguen fortunas, otros pocos, conocimientos y uno aún más reducido busca a alguien que le escuche, bueno ese era yo, un ser, un individuo semejante a los que ya conoces, en el momento que digo esto, tomo mi vaso, me miro en el reflejo de un espejo sucio e intento entablar alguna idea, moví el vaso de un lado a otro dejando caer un poco de vino de vez en cuando, no me entendía nada, solo moví la cabeza para hacerle entender que inferí algo.
Nadie me enseño a decir las cosas, trato de decirlas lo mas... y me interrumpe el tipo que servia los tragos, apoyándose en el mesón con un solo brazo, me hace un gesto con la cabeza en dirección al viejo anacrónico, hace un comentario con forma de flecha que me ofende sin querer, lo paso sin advertir que luego de eso da una aclaración ni más ni menos y dice:
-pobre.
Me deja pensando en considerar la magia como una de las probabilidades más acertadas, ese pequeño gran favor intangible que solo algunos gozan. Fue en ese momento donde me levanto y me arrimo a hablarle, solo un par de pasos y me acuerdo de una idea loca que vino la noche anterior... atender un motel, que bueno sería!, pero no de aseo, si no de recepcionista o algo similar, bueno, luego de esta inesperada interrupción me paro frente al viejo que sostenía unas sonrisas bien alimentadas y le digo:...
-Hola...
Su silencio y desinterés fue su saludo... Me sentí algo ofendido, un poco molesto, le volví a saludar -quizás no me escucho- me incliné y le dije:
-Hola! ...
Estaba tan ensimismado sobre su pedazo de papel, se reía de vez en cuando, no por mí, sino por lo que escribía. Curioso modo de empezar, pero aún más llamativo era la historia...todo comenzaba con una conversación de amigos...
-oye, viste como me miraba anoche la puta de la casa blanca?...
-Ehh la verdad es que no me fije muy bien, ya sabes, por la luz y todo eso, además mis ojos ya me han traicionado muchas veces, eso no ayuda mucho, qué piensas hacer? -nada, solo pasar un buen rato con ella, ya sabes. <Todo se interrumpe con un mal chiste de un conocido que acababa de entrar y al parecer escucho lo último>
-jajaja veo que te estás haciendo hombre, por fin! <No era un amigo, era su hermano mayor>
-así es.
-y quién es?
-una niña, no la conoces.
- vamos jaja, o acaso es mentira? ya no seas...
Y todo se interrumpió, me encantan esas notas que quedan flotando, son hermosas, son bellas en su contraste, recuerdo el relato de un profesor de música que nos dijo...
-era una vieja profesora de piano, ella dormía en el segundo piso de su casa...debajo de la escalera su piano de pared, (ahora que lo pienso...debió ser una muy buena, para tener un piano así) se rumoreaba que estaba un poco loca, porque todas las noches, en la madrugada, cuando el demacrado caminar del esqueleto ayudaba a su amigo el regordete a llegar (ni tarde ni temprano, siempre puntual) y sí, estoy hablando de la hora, el reloj, bueno... se levantaba muy tarde porque escuchaba sonar el piano, el SI bemol remecía sus ya encantados oídos, corría por las escaleras y sin dudar presionaba cualquier nota, solo para acallar esa nota que la dejaba en suspensión, si, tenía un problema, no sé de qué tipo, pero bueno... cómo vas con la pentatónica...
Me miró, la miré, sonrió, sonreí, siguió caminando, me quede inmóvil... sabía que tenía que hacer algo esa noche, por ella, más bien por mi, para escucharme, si...seguí leyendo lo que escribía el viejo y era...
-es la mujer de la casa blanca, si, la puta...
-jajaja buena, y para eso haces tanto show, y que, ya te la haz montado?
-ejeemm... sabes que a tu hermano no le gusta hablar esas cosas, no quieres un trago, yo invito.
Fin (no decía eso pero lo digo para que no nos perdamos, esta bien) todos los problemas masculinos se pueden arreglar con un poco de imaginación y mucho alcohol.
Me miró y se dibujo una sonrisa, se sentía satisfecho, comencé a leer la parte final de una de sus historias que antecedía la que acababa de leer, pero, no vale la pena, no tenía sentido. Me quede parado ahí sin quitarle la mirada a ella, le dije:
-Muy buena, fue (pensé) entretenida...
Me mira y me dice:
-Gracias.
Quizás tenga mucha experiencia en la lectura y escritura, pero no para hacer amigos. Me separé lentamente y siguió escribiendo, un total misterio.
-he, veo que trataste de hablarle, te dijo algo?
-nada
-muchos lo han intentado, no sé qué es lo que trama, quizás es mudo.
-no, no, no es mudo, es... no lo sé, en fin.
Mis pensamientos entablaron y conspiraron contra mí, pero yo ya tenía un poco de ventaja y mucho vino, es decir, si piensas que nosotros cuando no decimos nada, es porque no tenemos nada que decir?, cuando no te miro es porque me falta ese vacío por completar, no quiero ni me gusta ser así, una opción, todo lo que diga está mal desde mi punto de vista, quiero vivir en mi, escucharme, quiero que ese anciano se calle, quiero verte una vez más, quiero dejar de ser una opción y ser libre, maldecir mis prejuicios y escupir en mi tumba, quiero ser yo, así comenzó todo, como uno solo, estos son momentos muy importantes para mí, esto ya dejo de ser un cuento o una historia o como lo quieras llamar, déjame solo y vuelve cuando pienses que pienso que sea necesario.
Habían echo un muy buen trabajo, es curioso, cuando hacen su trabajo no les pago, luego de eso tengo mi debido trato...una resequedad en la boca, un dolor de cabeza y una tremenda fatiga emocional. Solo recuerdo haberla visto anoche, no quiero irme y perderme en mis laberintos, porque siempre me encuentra y me saca, necesito cambiarme y dejar de ser un patético, un pésimo actor.
Me gusta todo esto, espero no aburrirte, constantemente hablamos y nos criticamos cosas, ojalá estemos de acuerdo en una cosa. Una niñez digna de recordar, de revivir de soñar y tatuarla en nuestros mundanos recuerdos, cansados, ánimos de grandeza y tiernos consejos para sobrellevar una perdida. Trato de llorar pero viene a mí el recuerdo de mi madre diciéndome:
-los hombres no lloran.
Quiero estar al lado de ella y llorar, llorar de felicidad, por su vientre, por su vitalidad y amor inagotable, era ella quien siempre estuvo allí, era ella esa mujer.